Aunque a menudo pasan desapercibidos, los pies son la base de nuestras actividades diarias y, paradójicamente, una de las partes del cuerpo más expuestas a riesgos en el trabajo. Caídas de objetos, resbalones, atrapamientos, exposición a químicos o incluso a la electricidad son amenazas frecuentes que pueden derivar en lesiones incapacitantes. Estas no solo afectan la salud del trabajador, sino que también impactan en la productividad y la sostenibilidad de las empresas.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, en 2023 un 25 % de los accidentes laborales estuvieron relacionados con caídas de personas. El dato ilustra la relevancia de implementar medidas preventivas y, en particular, de contar con equipos de protección personal (EPP) adecuados, entre ellos, el calzado de seguridad.
Conscientes de esa necesidad, Geraldine Urbizagastegui, supervisora de producto de la marca TECSEG, y Cristian Novoa, gerente de negocios de seguridad industrial en Soltrak, compartieron experiencias, normativas, criterios de selección y buenas prácticas que permiten fortalecer la protección de los trabajadores.
Normas que protegen vidas
Uno de los puntos centrales de la exposición fue el marco normativo vigente. En el Perú, el calzado de seguridad debe cumplir la Norma Técnica Peruana (NTP) ISO 20345, adoptada a partir de la norma internacional ISO. Este estándar define requisitos mínimos que incluyen resistencia a impactos de hasta 200 joules, compresión de 15 kilonewtons, pruebas de antideslizamiento en superficies mojadas y resistencia frente a riesgos térmicos, eléctricos o de perforación.
“Un calzado de seguridad no es cualquier zapato robusto. Debe cumplir pruebas técnicas que garanticen la protección real del trabajador”, subrayó Urbizagastegui.
Además, existen normativas específicas según los riesgos. Por ejemplo, la norma americana ASTM F2413 regula la resistencia dieléctrica del calzado hasta 18 kV, mientras que la norma europea EN ISO 20349 establece criterios para ambientes de altas temperaturas, como fundiciones o hornos. Estas certificaciones, según los expertos, son garantía de que el producto ha sido validado por laboratorios acreditados y cumple con los estándares internacionales.
Criterios de elección y mantenimiento
La selección del calzado adecuado no es uniforme, sino que depende de la industria y del entorno laboral. En construcción, donde abundan los objetos pesados y punzantes, se recomiendan punteras de acero o composite junto con plantillas antiperforantes. En minería, donde hay exposición a hidrocarburos, humedad y riesgo eléctrico, las suelas de caucho nitrilo resultan indispensables. En la industria pesquera y alimentaria, las botas impermeables con alta resistencia al deslizamiento se convierten en aliadas esenciales.
La ergonomía también ocupa un lugar importante. Plantillas removibles con gel en el talón, capelladas transpirables y materiales ligeros como el composite aportan comodidad al trabajador, reduciendo la fatiga en largas jornadas y mejorando la productividad.
El mantenimiento, por su parte, es clave para prolongar la vida útil del calzado y evitar accidentes. La limpieza periódica, el secado adecuado, la inspección de cordones, suelas y punteras, así como el almacenamiento en condiciones apropiadas, pueden marcar la diferencia entre un calzado seguro y uno que ha perdido su eficacia.
TECSEG: innovación y compromiso
TECSEG, marca propia de Soltrack, nació en 1999 como distribuidora de equipos de protección personal. Tras su incorporación al grupo Ferreycorp en 2013, la firma ha experimentado un crecimiento sostenido, ampliando su portafolio a calzado, guantes, lentes, trajes y mascarillas. Hoy, a 12 años de esa integración, se ha consolidado como una referencia en seguridad industrial en el Perú.
La compañía ofrece líneas que van desde modelos estándar, con puntera de acero y suela de poliuretano, hasta una gama premium, que incluye calzado dieléctrico y resistente a hidrocarburos. Entre ellos destaca el modelo Nebraska, equipado con puntera de composite, suela de caucho nitrilo y una membrana interna impermeable y transpirable que incrementa el confort del usuario.
“Cada innovación busca un balance entre seguridad, ergonomía y durabilidad, porque proteger al trabajador también significa cuidar la operación”, afirmó Novoa.
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