La ergonomía es la disciplina encargada de examinar las condiciones de trabajo con el fin de conseguir una buena adaptación entre el personal y el lugar de operaciones, tratando también de conseguir confort y eficacia productiva. Con solo cambios muy pequeños en las actividades cotidianas, los empleadores pueden garantizar la seguridad del personal y evitar los trastornos musculoesqueléticos sin mayores inversiones.
La base de todo cambio es la identificación del problema, por lo que la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) compartió en su página web cuáles son los cuatro riesgos ergonómicos más frecuentes.
- Trastorno musculoesquelético, que afecta hombros, espaldas y rodillas.
- Problemas de visión (fatiga).
- Problemas en la piel (dérmicos).
- Otros problemas de salud como falta de concentración, dolores en los músculos y estrés.
SUNAFIL también advierte de otros factores que aumentan la probabilidad de sufrir alguna lesión o enfermedad tales como manipulación de cargas, sobreesfuerzos, posturas de trabajo y movimientos repetitivos.
«Es importante recordar que el espacio de trabajo debe estar ordenado y tener cerca los objetos que se utilizan. En caso se use un objeto de manera frecuente, este debe estar entre los 25 y los 100 centímetros; para cosas que se usan ocasionalmente la distancia debe ser entre los 50 y los 160 centímetros. Los objetos que no se usan deben estar fuera de estos límites», recomiendan.
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