Perú acaba de escribir una nueva página en la industria de la construcción sostenible. El país presentó el primer termomuro circular fabricado a partir de envases de cartón para alimentos y bebidas, un desarrollo que convierte en material de construcción de alto valor lo que hasta hace poco era considerado simple basura. La iniciativa, resultado del trabajo conjunto entre Tetra Pak y Protecol, contó con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y el acompañamiento de los ministerios locales, en una alianza que combina innovación tecnológica con compromiso ambiental.
El termomuro está hecho de polialuminio, el material que se recupera al separar el aluminio y el polietileno de los envases Tetra Pak®. A esta base se le incorporan rellenos de residuos textiles e industriales —entre ellos espumas de colchones usados que normalmente terminan en botaderos o son quemadas de manera informal— para dar forma a un panel estructural con propiedades técnicas superiores a las de los materiales tradicionales.
El impacto ambiental del proyecto va más allá del propio muro. Gracias a este proceso, se reincorporan al ciclo productivo más de 16 millones de envases al año, aliviando la presión sobre los rellenos sanitarios. Incluso la fabricación en la planta de Carabayllo sigue una lógica circular: el agua utilizada para lavar el material se recircula, una decisión clave en una zona del país donde el recurso hídrico es escaso.
Para el sector industrial, el termomuro no solo es una apuesta ambiental, sino también una solución técnica y económicamente atractiva. Su uso permite reducir los costos de construcción hasta en un 30% frente a otras alternativas premium del mercado, al tiempo que ofrece un 40% más de protección contra la humedad —un factor determinante para prevenir moho y corrosión en ciudades húmedas como Lima— y un 40% más de aislamiento termoacústico, lo que se traduce en espacios interiores más estables y silenciosos.
Sus aplicaciones son amplias: puede emplearse en paredes externas e internas, divisiones y, en versiones más delgadas, en techos. A esto se suma una vida útil estimada en casi 40 años y la posibilidad de reincorporarlo nuevamente al ciclo productivo al final de su uso, lo que refuerza su carácter circular de principio a fin.
Las voces detrás del proyecto
Durante el evento de lanzamiento, Diego Carrillo, responsable de la operación de Tetra Pak para Perú, subrayó que el proyecto materializa la visión global de la compañía de proteger el planeta a través del uso de fuentes renovables. Para Carrillo, el principal reto en el país sigue siendo el conocimiento: que la sociedad entienda que los envases de Tetra Pak son materia prima capaz de dar origen a nuevos negocios.
En la misma línea, Mónica Montes, gerente de Sostenibilidad de Tetra Pak Andina, señaló que esta innovación permite que la sostenibilidad se traduzca en innovación, competitividad y eficiencia, transformando un potencial problema de residuos en una oportunidad concreta de crecimiento para el mercado peruano.
Por parte del Estado, Raquel Soto, directora de la Dirección General de Calidad Ambiental del Ministerio del Ambiente, en representación de la ministra Nelly Paredes, destacó la satisfacción del sector público al ver a la empresa privada sumarse a la aplicación de la economía circular con casos concretos y tecnología desarrollada por peruanos. Soto también hizo un llamado a fortalecer la educación ambiental, remarcando que la segregación de residuos desde el origen, por parte de la ciudadanía, es esencial para que estos procesos de valorización sean sostenibles en el tiempo.
Desde el lado técnico, Luisa Vargas, gerente de Sostenibilidad de Protecol, detalló que la planta de Carabayllo tiene capacidad instalada para fabricar más de 6,000 termomuros al año, lo que permite recuperar 125 toneladas de polialuminio y 12 toneladas de residuos industriales anualmente. Vargas explicó además el funcionamiento del sistema de recirculación de agua implementado en la planta, una respuesta directa a la escasez hídrica de la zona.
Una historia con raíces personales
El cierre del evento tuvo un tono más íntimo. Hilton Ballesteros, gerente general de Protecol, compartió sus orígenes en una familia de recicladores y explicó que el termomuro es el resultado de atreverse a incluir la «constante ambiental» en la ecuación productiva. Gracias a esta apuesta, materiales tradicionalmente problemáticos —como las espumas de colchones usados— logran ser encapsulados y adquirir una nueva vida útil de hasta 40 años.
De esta manera, Perú se posiciona como un referente en la región en materia de transformación de residuos en soluciones constructivas de alto desempeño. El proyecto demuestra que la sostenibilidad no es solo una aspiración ética, sino también un motor real de crecimiento y de simbiosis entre el Estado, la industria y la tecnología: las empresas que adoptan materiales como el termomuro circular no solo reducen su huella de carbono y sus costos operativos, sino que se alinean con las exigencias de un mercado global cada vez más comprometido con el cuidado del planeta.
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