Las lluvias intensas y eventos climáticos extremos como El Niño generan riesgos eléctricos que persisten mucho después de que el agua desaparece. Cables, conexiones, tableros y tomacorrientes pueden albergar daños invisibles capaces de causar accidentes graves si no se verifica adecuadamente el estado de las instalaciones antes de restablecer el suministro de energía.
Daños invisibles que permanecen después de la emergencia
Los riesgos eléctricos más peligrosos son aquellos que no se ven. Tras una inundación, la humedad acumulada en tuberías empotradas, cajas de paso y empalmes puede favorecer fugas de corriente, cortocircuitos y sobrecalentamientos. Uno de los principales errores es asumir que la instalación vuelve a ser segura apenas desaparece el agua.
Christian Porras, especialista de producto de Conductores Eléctricos CELSA, advierte sobre esta falsa sensación de seguridad: «Después de una inundación pueden quedar daños que no son visibles a simple vista. Por eso, antes de restablecer la energía es importante verificar el estado de la instalación y asegurarse de que no exista humedad o deterioro en sus componentes».
Cinco amenazas silenciosas asociadas a riesgos eléctricos
Según el especialista, existen cinco principales riesgos eléctricos que pueden permanecer ocultos tras eventos climáticos extremos:
- Agua atrapada en canalizaciones y tuberías que puede deteriorar progresivamente el aislamiento y favorecer fugas de corriente o cortocircuitos, incluso cuando las superficies parecen secas.
- Corrosión en empalmes y conexiones que inicia procesos degradativos sin ser visibles, incrementando la resistencia eléctrica y generando puntos de sobrecalentamiento con el tiempo.
- Humedad dentro de tableros e interruptores, donde componentes internos pueden ser afectados y presentar fallas cuando vuelva a circular la electricidad, aunque el exterior parezca intacto.
- Ingreso de agua al interior de cables cuando existen extremos o empalmes mal sellados, comprometiendo las propiedades de aislamiento sin generar señales visibles desde el exterior.
- Deterioro del aislamiento eléctrico por exposición prolongada al agua, que puede endurecerse, perder flexibilidad o presentar grietas, incrementando el riesgo de fugas y cortocircuitos.
Medidas de prevención según las condiciones regionales
Las condiciones ambientales varían significativamente según la geografía. En la costa, la combinación de humedad y salitre acelera la corrosión de conexiones y componentes metálicos. En la sierra, las lluvias intensas, granizadas y tormentas eléctricas pueden afectar el aislamiento y generar sobretensiones. En la selva, las altas temperaturas, la humedad permanente y las precipitaciones aceleran el deterioro de materiales.
Ante esto, se recomienda identificar puntos vulnerables donde podría ingresar agua, revisar cables y empalmes, y mantener tableros y equipos alejados de áreas susceptibles de inundarse. Porras enfatiza: «La prevención empieza por conocer los riesgos del entorno, utilizar materiales adecuados y realizar mantenimiento periódico. Las condiciones son distintas en la costa, sierra y selva, por lo que las instalaciones deben responder a las características ambientales de cada zona. Esperar a que ocurra una inundación para revisar el sistema eléctrico puede ser demasiado tarde».
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