El Perú enfrenta un problema ambiental que crece más rápido de lo que el país logra gestionarlo. Tres de cada cuatro residuos que se generan tienen potencial de ser aprovechados, pero apenas el 2 % termina reciclándose. Esa distancia entre lo que podría recuperarse y lo que realmente se recupera no es solo una cifra de gestión: es un indicador de cómo la contaminación del suelo, el agua y el aire sigue avanzando por la falta de una cadena eficiente de segregación, recolección, valorización y disposición final.
El síntoma más visible de esta crisis es la proliferación de botaderos informales. En apenas seis años se han creado 564 nuevos puntos de acumulación de basura en el territorio nacional, focos de contaminación que afectan directamente la salud de las comunidades cercanas y los ecosistemas donde se ubican, al no contar con ningún tipo de tratamiento técnico.
La presión ambiental se concentra sobre todo en las ciudades más pobladas. Lima genera el mayor volumen de residuos sólidos domiciliarios urbanos del país, con 2.772 toneladas al año, seguida de La Libertad (375), Piura (358) y Arequipa (287), según el Sistema Nacional de Información Ambiental (SINIA). El crecimiento urbano y la densidad poblacional explican esta concentración, mientras que el aprovechamiento sigue limitado a un puñado de materiales: plástico, papel, cartón y vidrio. El resto de residuos enfrenta serias dificultades para su disposición final adecuada, lo que agrava su impacto sobre el ambiente.
Con un rezago de aproximadamente 40 años frente a los países líderes de la región en gestión integral de residuos, el Perú necesita acelerar su transición hacia modelos más sostenibles de aprovechamiento y disposición final. Justamente en ese contexto, el 4.° Congreso Internacional de Reciclaje y Residuos convocó a funcionarios públicos, líderes de la industria, investigadores, académicos, formuladores de políticas, emprendedores verdes y jóvenes profesionales para analizar estos desafíos, compartir experiencias y buenas prácticas, y proponer soluciones desde la gestión integral de residuos sólidos, la economía circular y la sostenibilidad ambiental.
Una gestión de residuos deficiente compromete tanto al ambiente como a la salud pública. El proceso de recolección, tratamiento, transporte y disposición final de los residuos generados por la actividad humana es clave para prevenir la contaminación del aire, el agua y el suelo. Aunque el Perú no ha atravesado todavía una crisis sanitaria de gran escala vinculada a sus residuos, la enorme cantidad de botaderos activos en el territorio mantiene latente ese riesgo.
La magnitud del reto se refleja en las cifras: en 2022, el Perú generó 8,46 millones de toneladas de residuos sólidos, equivalentes a 23.166 toneladas diarias. De ese total, solo el 61,75 % recibió un manejo adecuado en rellenos sanitarios y plantas de tratamiento; el resto terminó en botaderos sin ningún tipo de tratamiento, contaminando suelos y fuentes de agua y emitiendo gases de efecto invernadero de forma descontrolada.
“En el Perú contamos con talento, capacidades y empresas que ya están incorporando tecnologías para avanzar hacia una gestión más eficiente de los residuos. Sin embargo, todavía tenemos el reto de fortalecer las cadenas circulares de producción y hacer que estas soluciones sean técnica y económicamente viables. Para ello, necesitamos también un marco normativo claro, procesos más ágiles y una mejor articulación entre el sector público, las empresas y los distintos actores de la cadena”, comentó Gabriel Gechelin, director del 4.° Congreso Internacional de Reciclaje y Residuos.
- Perú recicla el 2% de sus residuos, pese a que el 75% podría aprovecharse - 1 septiembre, 2026
- Sobrecarga eléctrica en invierno: riesgos crecientes en instalaciones domésticas - 27 agosto, 2026
- Presentan tractocamión enfocado en seguridad y tecnología del conductor - 27 agosto, 2026

Deja una respuesta