El transporte terrestre de Gas Licuado de Petróleo (GLP) representa una de las actividades críticas dentro de la matriz energética peruana debido a los riesgos inherentes al manejo de materiales peligrosos. En el Perú, la entidad encargada de supervisar que estas operaciones se realicen bajo estrictos estándares de seguridad es el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), un ente público especializado adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros.
Osinergmin no solo regula y fiscaliza el cumplimiento de las disposiciones legales en el subsector de hidrocarburos, sino que también abarca la electricidad y la minería, fundamentando su labor en leyes como la Ley 26743 y la Ley 27699, las cuales le otorgan facultades para supervisar, sancionar e incluso ordenar la paralización de actividades si existe un peligro inminente para la salud pública o el medio ambiente.
Es importante destacar que Osinergmin no actúa de forma aislada, sino que articula esfuerzos con gobiernos locales, la Policía Nacional del Perú, la SUNAT y el Ministerio Público para garantizar el orden y la legalidad en la comercialización de este combustible.
Operatividad del control estatal
La base normativa que rige la comercialización y seguridad del GLP emana principalmente del Ministerio de Energía y Minas, destacando reglamentos como el Decreto Supremo 01-94-EM y el Decreto Supremo 027-94-EM, que establecen las pautas para las instalaciones y el transporte. Osinergmin complementa este marco con procedimientos específicos de fiscalización y sanción, diferenciando claramente entre la fiscalización preoperativa, centrada en la inscripción en el Registro de Hidrocarburos, y la fiscalización operativa, que ocurre durante el ejercicio de la actividad.
Dentro de la cadena de comercialización, el transporte se divide en dos grandes modalidades: GLP a granel y GLP en cilindros, cada una con requisitos técnicos diferenciados según el agente, ya sea transportista o distribuidor. Por ejemplo, en el caso del GLP a granel, es obligatorio el uso de sistemas GPS a nivel nacional, mientras que para el transporte en cilindros esta exigencia se limita actualmente a zonas específicas como el VRAEM, Madre de Dios y Puno.
La seguridad técnica en el transporte a granel es sumamente rigurosa y exige que los tanques sean diseñados y fabricados bajo el Código ASME Sección VIII, División 1, o normas equivalentes. Estos vehículos, que pueden ser camiones tanque de categoría No camiones cisterna de categoría O con semirremolque, cuentan con una compleja red de válvulas diseñadas para prevenir catástrofes. La válvula interna es fundamental, pues permite extraer el GLP líquido pero debe mantenerse cerrada durante el tránsito; además, debe contar con mandos remotos y un fusible térmico que asegure el cierre automático ante la presencia de fuego.
Complementariamente, la válvula de alivio de presión protege la integridad estructural del tanque al liberar vapor de GLP si la presión interna aumenta peligrosamente debido a una sobrepresurización accidental o a una fuente de calor externa. Los sistemas de despacho más avanzados incluyen también válvulas bypass y reguladoras de presión diferencial para mantener la estabilidad del fluido durante la descarga.
En cuanto al transporte de GLP en cilindros, las normas prohíben estrictamente el uso de motocicletas y exigen que los balones se trasladen siempre en posición vertical con la válvula hacia arriba. La altura máxima de apilamiento permitida es de dos metros en camiones, y las barandas deben ser lo suficientemente altas para cubrir la totalidad de la carga.
Se hace una distinción importante entre el distribuidor, que solo puede operar vehículos de categoría N para abastecer usuarios finales o locales pequeños, y el transportista, que puede utilizar unidades más grandes para mover el producto entre plantas envasadoras y locales de mayor capacidad. Para cilindros de 45 kilogramos, se imponen medidas adicionales como el uso de cuerdas independientes para asegurarlos y la descarga obligatoria sobre caucho amortiguante para evitar impactos que comprometan la seguridad del envase.
Evolución de la seguridad y futuro de la supervisión
La fiscalización en el Perú experimentó un cambio de paradigma tras tragedias como la deflagración ocurrida en Villa El Salvador. Aquel evento evidenció fallas críticas, como el uso de bombas de descarga situadas a una altura insuficiente que las exponía a impactos por baches, y la falta de mandos remotos operativos que permitieran cerrar las válvulas ante una fuga masiva.
Como respuesta, Osinergmin eliminó los procedimientos de inscripción automática basados en declaraciones juradas y pasó a un modelo de fiscalización estricta donde cada unidad debe ser revisada físicamente antes de operar. Se realizó un proceso de revalidación nacional de todas las unidades inscritas para verificar que cumplieran con los estándares de seguridad vigentes, asegurando que cuenten con extintores certificados UL o FM, planes de respuesta a emergencias y sistemas eléctricos herméticos que prevengan chispas accidentales.
El futuro de la fiscalización se orienta hacia la implementación de inspecciones periódicas obligatorias para los tanques y sus accesorios. Actualmente, muchas empresas realizan mantenimiento de forma discrecional, pero el objetivo del Estado es establecer una plataforma normativa y tecnológica donde se registren formalmente las pruebas de presión, hermeticidad e inspecciones visuales realizadas por organismos acreditados.
Dicha evolución busca reducir el riesgo a niveles mínimos aceptables, reconociendo que, aunque el peligro siempre existe en el transporte de hidrocarburos, una supervisión técnica rigurosa y una capacitación adecuada del personal son las mejores herramientas de prevención. Es vital que las competencias de supervisión se sigan aclarando y fortaleciendo, integrando la labor de Osinergmin con la del Ministerio de Transportes y Comunicaciones para cubrir todos los aspectos del vehículo, desde la integridad del tanque hasta las condiciones mecánicas generales del transporte de materiales peligrosos.

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