Las inspecciones laborales son procedimientos que generan tensión en muchas empresas. Sin embargo, cuando un inspector de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) se presenta en las instalaciones, existen garantías legales que protegen al empleador y que, conocidas estratégicamente, pueden determinar el resultado de la diligencia. Comprender estos derechos es fundamental para evitar infracciones innecesarias.
Derechos que el empleador puede exigir durante la inspección
De acuerdo con el Estudio Ribeiro & MDL Asociados, la ley otorga al empresario garantías concretas durante todo el proceso de fiscalización. En primer lugar, el inspector debe presentar su credencial de identificación y la orden de inspección antes de acceder a las instalaciones; la empresa puede solicitar estos documentos y dejar constancia de su verificación. Asimismo, el empleador tiene derecho a que un representante, apoderado o asesor acompañe la totalidad de la diligencia y que esta presencia conste en el acta oficial.
Respecto a la documentación, la normativa establece plazos razonables para su entrega. Si los registros no están disponibles en el local, corresponde que el inspector formule un requerimiento con fecha de comparecencia específica, no que la empresa improvise copias. Durante la visita, el representante de la empresa puede expresar por escrito su desacuerdo o señalar cualquier irregularidad antes de firmar el documento. Posteriormente, si se detectan observaciones, la subsanación dentro del plazo establecido permite evitar el acta de infracción o lograr una reducción sustancial de la multa. Finalmente, una vez emitida el acta de infracción, la empresa dispone de plazo para presentar descargos y, después, para interponer apelación contra la resolución.
Cómo se originan realmente las sanciones más graves
Según análisis de casos en fiscalización laboral -continúa el Estudio Ribeiro & MDL Asociados-, la mayoría de multas no derivan de la infracción original, sino del manejo inadecuado de la visita inspectiva. Las declaraciones espontáneas del personal, la entrega de documentos sin revisión previa, la firma del acta sin observaciones registradas y los plazos de descargo vencidos son los errores que transforman una simple observación subsanable en una sanción irreversible. Cada paso mal gestionado cierra puertas que, de otro modo, permitirían correcciones.
Medidas preventivas que debe implementar hoy
Para evitar que una inspección derive en sanciones innecesarias, se recomienda designar por escrito a un representante único autorizado para atender inspecciones, comunicando esta decisión al personal de la empresa. Este representante debe mantener a disposición, en formato físico o digital, planillas de control, contratos de trabajo, boletas de pago, registros de asistencia y documentación de seguridad y salud en el trabajo de los últimos doce meses.
Durante la inspección, es crucial no firmar ningún acta sin leerla íntegramente; en caso de desacuerdo, debe consignarse por escrito. Paralelamente, se debe registrar la fecha de cada notificación y agendar el vencimiento de plazos el mismo día que se reciba la comunicación. Por último, antes de responder cualquier requerimiento, la empresa debe consultar con su asesor legal o laboral.
- Despido por capacidad del trabajador: lo que exige la Corte Suprema en Perú - 13 octubre, 2026
- Derechos y obligaciones del empleador ante una inspección de SUNAFIL - 13 octubre, 2026
- EPP no conforme cuesta a México 227.8 millones de dólares al año - 8 octubre, 2026


Deja una respuesta