La industria de climatización y refrigeración proyecta expandirse hacia 2027, lo que multiplicará instalaciones, mantenimientos y exposición de técnicos a riesgos eléctricos, químicos y térmicos. Para el sector SST, este boom implica anticipar protocolos antes que la demanda de mano de obra supere la oferta de personal certificado.
La industria de calefacción, ventilación, aire acondicionado y refrigeración (HVACR) en Perú proyecta pasar de US$950 millones en 2026 a US$1,010 millones en 2027, y superar los US$1,220 millones hacia 2030, según cifras difundidas de cara a COPEAIRE 2026, el Congreso Peruano de Aire Acondicionado y Refrigeración que se realizará el 15 y 16 de octubre en Lima.
El crecimiento anual estimado entre 5% y 7% viene de la mano de la expansión de centros comerciales, clínicas, hospitales y edificios corporativos, además de la agroexportación. La cadena de frío —uno de los segmentos más sensibles en materia de seguridad, por el manejo de bajas temperaturas y espacios confinados— pasará de US$531 millones en 2026 a US$648 millones en 2031.
Este avance impulsa la instalación de más sistemas VRF, chillers y equipos Inverter, así como la migración hacia refrigerantes con menor Potencial de Calentamiento Global (GWP). Estos nuevos refrigerantes, si bien son más sostenibles ambientalmente, suelen ser inflamables o requieren manipulación técnica especializada, un punto que los empleadores del sector deberán incorporar en sus matrices de riesgo.
Para profesionales de SST, el mensaje es claro: la automatización e IoT que menciona la industria puede reducir la exposición directa de técnicos a fallas eléctricas y fugas, al permitir monitoreo remoto. Sin embargo, el crecimiento acelerado también implica más personal nuevo en campo, mayor rotación y presión por plazos de instalación —factores que históricamente elevan la accidentabilidad si no van acompañados de capacitación certificada.
La convivencia con temperaturas urbanas más altas, señalada como uno de los impulsores del mercado, también plantea riesgos de estrés térmico para instaladores que trabajan en azoteas, cuartos de máquinas y espacios sin ventilación adecuada. Empresas que inviertan en climatización deberían exigir a sus proveedores certificaciones técnicas y protocolos de trabajo seguro con refrigerantes, no solo eficiencia energética.
COPEAIRE 2026 reunirá a marcas como LG, Daikin, Trane, Bosch e Hitachi, además de ASHRAE, organización internacional referente del sector, para discutir automatización, eficiencia y nuevos refrigerantes. Nicola Chúllen Galbiati, gerente general de la Escuela de Refrigeración del Perú, entidad organizadora, señaló que la industria «está atravesando una etapa de transformación, en la que el crecimiento viene acompañado por nuevas exigencias en eficiencia energética, sostenibilidad, automatización y especialización técnica.»
El reto para el sector SST será que esa «especialización técnica» incluya, desde ya, estándares de seguridad ocupacional para instalación y mantenimiento, antes de que la expansión del mercado corra más rápido que la formación de personal calificado.

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